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La menopausia después de los 40: ¿qué ocurre cuando tu cuerpo cambia?

¿Qué pasa cuando tu cuerpo empieza a cambiar y no entiendes de inmediato por qué?

Para Susan Sheehan, la respuesta comenzó con una pregunta.

Susan, una conferenciante y educadora sanitaria australiana, había pasado gran parte de su vida practicando actividad física, aprendiendo sobre el cerebro y ayudando a otras personas a comprender cómo mejorar sus vidas. Entonces, al llegar a los cuarenta, entró en la perimenopausia y, de repente, se encontró planteándose un tipo diferente de pregunta: ¿Qué me está pasando?

En esta conversación internacional con Izadora Guimarães, Susan habla sobre la menopausia a partir de los 40, los cambios en la composición corporal, el ejercicio, la nutrición, la terapia hormonal sustitutiva, la información sobre salud y el proceso de descubrir a la mujer en la que se estaba convirtiendo.

La curiosidad se convirtió en la estrategia vital de Susan

La relación de Susan con la curiosidad comenzó mucho antes de la menopausia.

Explica cómo sus experiencias como madre joven marcaron su trayectoria profesional. Tras enfrentarse a graves problemas de salud en su familia, aprendió desde muy pronto que hacer preguntas podía abrir el camino hacia las respuestas.

Esa curiosidad acabó llevándola al entrenamiento cerebral, a la escritura y a dar charlas.

Susan afirma que ha escrito libros sobre entrenamiento cerebral y que imparte charlas para ayudar a la gente a comprender cómo utilizar la información de forma práctica. Se cuida mucho de diferenciar esta labor de su trabajo como neurocientífica. Su función, tal y como ella misma la describe, consiste en ayudar a las personas a comprender y aplicar lo que aprenden.

Ese mismo instinto cobriría importancia más adelante, cuando entrara en la perimenopausia.

La experiencia de Susan con la perimenopausia comenzó cuando tenía unos 40 años

Susan se describe a sí misma como una persona muy activa cuando era más joven.

Entre sus experiencias destacan la práctica de aeróbic de competición a nivel nacional en Nueva Zelanda, el salto a la comba, el patinaje y la obtención del cinturón negro en taekwondo. Más tarde, cuando Zumba llegó a Australia, se convirtió en instructora.

El movimiento ya formaba parte de su identidad.

Así que, cuando empezó a sufrir sofocos, cambios emocionales y una sensación general de que algo no iba bien al llegar a los cuarenta, la experiencia la sorprendió.

Ella esperaba que la menopausia le llegara más tarde.

En cambio, se encontró haciéndose la misma pregunta que había aprendido a plantearse a lo largo de su vida:

¿Cómo puedo sentirme mejor?

Su respuesta fue empezar a buscar información.

La menopausia también puede cambiar la forma en que te ves a ti misma

Uno de los aspectos más reveladores de la historia de Susan no es simplemente los cambios físicos que experimentó, sino lo que esos cambios significaron para su identidad.

Habla de los cambios que ha experimentado en sus pechos, en la forma de su cuerpo y en su composición corporal a medida que ha ido avanzando hacia la mediana edad.

En un momento dado, cuenta la anécdota de cuando acudió a un evento empresarial en el que se exhibía una pancarta con una foto antigua suya. Un hombre del público le preguntó si se había sometido a una cirugía de pecho, ya que su cuerpo parecía diferente al de la fotografía.

Susan dice que se quedó horrorizada.

Sin embargo, al echar la vista atrás, se da cuenta de que también estaba lidiando con algo más profundo: una nueva identidad física.

Su cuerpo había cambiado.

Y tuvo que cambiar la forma en que se veía a sí misma.

No vuelves atrás. Te conviertes en alguien nuevo.

Esto se convierte en una de las ideas centrales de la conversación.

Susan no describe la menopausia como un proceso de vuelta a la mujer que era antes.

En cambio, habla de aprender a conocer a tu “nuevo yo”.”

Ese cambio puede resultar incómodo.

Los síntomas pueden afectar a la autoestima. La ropa puede quedar de forma diferente. Las actividades que antes resultaban fáciles pueden volverse más difíciles. El cuerpo puede empezar a parecerte desconocido.

Para Susan, la aceptación pasó a formar parte del proceso.

Eso no significa renunciar a la fuerza, la salud o la vitalidad. Más bien al contrario.

Se describe a sí misma como una mujer de unos 60 años, en forma, fuerte y sana, y habla de cómo mantiene un estilo de vida activo.

Su mensaje es que la adaptación forma parte del proceso de envejecimiento.

Elaboración de un plan de mantenimiento a partir de los 50 años

Susan utiliza una metáfora interesante para referirse a la salud a partir de los 50: cuidar el cuerpo es un poco como cuidar un coche.

No hay que esperar a que algo se rompa del todo para prestarle atención.

En cambio, tú te encargas de mantenerlo.

Para Susan, eso significa seguir prestando atención al ejercicio, la alimentación y las necesidades del cuerpo, en lugar de tomarse un largo descanso de los hábitos saludables y esperar que todo siga igual.

Habla de mantener la fuerza y mantenerse activa, al tiempo que reconoce que el cuerpo cambia con el paso del tiempo.

El objetivo no es quedarse estancado a los 30 años.

Se trata de seguir cuidando el cuerpo que tienes ahora.

Terapia hormonal sustitutiva: la decisión de una mujer no es la decisión de todas las mujeres

La terapia hormonal sustitutiva (THS) es uno de los temas más importantes que se tratan en el debate.

Susan afirma que no utilizó terapia hormonal sustitutiva y que, en su lugar, optó por centrarse en el estilo de vida, la alimentación y los complementos alimenticios.

Sin embargo, tiene muy claro que es no estoy en contra de la terapia hormonal sustitutiva.

Conoce a mujeres que lo han utilizado y afirma que algunas han notado beneficios importantes.

Su mensaje principal gira en torno a la elección informada.

Las mujeres deberían informarse sobre la terapia hormonal sustitutiva, comprender la información disponible y tomar decisiones en función de sus propias circunstancias, en lugar de limitarse a seguir las recomendaciones de una amiga, una vecina o alguien que hayan conocido en Internet.

Esa distinción es fundamental.

La experiencia de Susan con la terapia hormonal sustitutiva es su propia experiencia. No debe interpretarse como una recomendación general a favor o en contra de la terapia hormonal.

Pregunta de dónde procede la información

Quizás el mensaje más contundente de esta conversación sea, sorprendentemente, muy sencillo:

Haz preguntas.

Susan anima a las mujeres a preguntarse de dónde procede la información sobre salud antes de aceptarla como un hecho.

Esto cobra especial importancia en una época en la que los consejos sobre la menopausia están por todas partes.

Es posible que un amigo haya vivido una experiencia así.

Es posible que alguien en las redes sociales haya tenido otro.

Es posible que una familiar jure que un tratamiento concreto le funcionó.

Sin embargo, una experiencia personal no es, por sí sola, prueba de que ese mismo enfoque vaya a funcionar para otra persona.

La filosofía de Susan consiste en mantener la curiosidad y buscar información fiable antes de tomar decisiones.

Tu cuerpo no es el de tu amigo

Susan hace hincapié una y otra vez en las diferencias individuales.

A la hora de hablar sobre la terapia hormonal sustitutiva y otras decisiones relacionadas con la menopausia, afirma que las mujeres deben conocer sus propios valores, circunstancias y nivel de comodidad.

Ese principio va más allá de las hormonas.

El ejercicio, la alimentación, el sueño, la medicación y el estilo de vida son aspectos que implican decisiones que pueden requerir un enfoque personalizado.

El hecho de que algo le haya funcionado a otra mujer no significa automáticamente que sea la opción adecuada para ti.

La curiosidad abre la puerta a una pregunta mejor:

¿Qué necesito?

La comida puede ser saludable y placentera

La conversación toma un tono más distendido cuando Susan e Izadora hablan de comida.

Susan cuenta que, durante su infancia, la alimentación saludable formaba parte de su día a día. Recuerda que, a veces, a sus hijos les fascinaban las casas de sus amigos, donde podían comer pan blanco, mantequilla de cacahuete industrial y Coca-Cola.

En casa, las cosas eran diferentes.

Los alimentos integrales y las opciones más saludables formaban parte del estilo de vida de la familia.

Pero Susan no aboga por una relación con la comida carente de alegría.

También deja espacio para el placer.

Helado.

Chocolate.

Una película.

Un capricho de vez en cuando.

El mensaje es el equilibrio.

La comida sana no tiene por qué parecer un castigo. Puede ser deliciosa, placentera y formar parte de un estilo de vida que te haga sentir bien.

Educación sobre la menopausia en Australia

El recorrido personal de Susan acabó convirtiéndose en una misión profesional.

Cuenta que, cuando empezó a investigar sobre la menopausia, el tema no se trataba con tanta franqueza ni en las redes sociales ni en la televisión.

Dedicó años a investigar, a hablar con diferentes organizaciones y a visitar gimnasios y centros de salud para conocer qué opciones existían para las mujeres de 40 años o más.

Finalmente, creó un programa de apoyo para la menopausia.

Según ella, el número de mujeres en la red llegó a alcanzar las 5.000 aproximadamente.

Esa evolución es importante porque el trabajo de Susan no partió de una estrategia empresarial.

Todo empezó con una pregunta personal:

Si yo estoy pasando por esto, ¿qué estarán pasando las demás mujeres?

El sueño, el ejercicio y las actividades básicas del día a día siguen siendo importantes

A medida que la conversación se centra en las decisiones prácticas relacionadas con el estilo de vida, Susan destaca algunos de los aspectos fundamentales.

Habla de la importancia de dormir bien, comer sano, escuchar al cuerpo y fortalecer los músculos.

Anima a las mujeres a encontrar formas de incorporar el entrenamiento de fuerza en su vida cotidiana, ya sea mediante ejercicios como sentadillas y flexiones o, simplemente, optando por subir por las escaleras.

Su mensaje general no consiste en crear una rutina imposible.

Se trata de eliminar el obstáculo mental que dice:

“No me gusta hacer esto”.”

A veces, sostiene ella, hay que hacerlo de todos modos.

La importancia de hablar sobre la menopausia

Susan e Izadora comparten la firme convicción de que las mujeres deben hablar más abiertamente sobre la menopausia.

No son chismes.

No es miedo.

No se trata de conversaciones interminables basadas en afirmaciones sin contrastar.

Conversaciones auténticas.

Preguntas formuladas en los lugares adecuados.

Se busca información de las personas adecuadas.

Susan advierte que no hay que dejarse atrapar en grupos en los que las conversaciones se ven dominadas por la negatividad, el odio o el miedo.

El entorno emocional en torno a la información sobre salud también es importante.

Una conversación que haga que alguien se sienta asustado y abrumado puede que no le ayude a tomar mejores decisiones.

La perimenopausia puede parecer una ola

Hacia el final de la entrevista, Susan describe la perimenopausia como una ola.

Puede que algún día algo parezca funcionar.

Al día siguiente, el cuerpo puede reaccionar de forma diferente.

Pueden producirse cambios neurológicos, biológicos y fisiológicos al mismo tiempo.

Esa incertidumbre puede resultar frustrante.

Pero Susan no se rinde.

Lo importante es mantener la curiosidad.

Inténtalo.

Fíjate.

Aprende.

Adaptar.

Entonces, inténtalo de nuevo.

Cómo te has convertido en la mujer que eres ahora

El mensaje final de la historia de Susan va, en última instancia, más allá de la menopausia.

Anima a las mujeres a abrir la mente, a escuchar, a aprender a dejar atrás lo que ya no les sirve y a avanzar hacia la persona en la que se están convirtiendo.

La información genera concienciación.

Pero es la acción lo que convierte la información en cambio.

Ese es el hilo conductor que une la historia de Susan de principio a fin.

Aprendió a hacer preguntas cuando su familia necesitaba respuestas.

Aprovechó su curiosidad para labrarse una carrera.

Lo volvió a usar cuando entró en la perimenopausia.

Y sigue animando a otras mujeres a hacer lo mismo.

La menopausia a partir de los 40 no tiene por qué significar perder a la persona que eras.

Puede significar aprender a comprender en qué tipo de persona te estás convirtiendo.

Mira la entrevista completa

Ver Izadora Guimarães en conversación con Susan Sheehan.

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Menopausia: Encantada de conocerte forma parte de la Multiverso de mujeres mayores de 40 años, que reúne conversaciones sobre salud, menopausia, longevidad, comportamiento, cultura, estilo de vida y las múltiples facetas de la vida a partir de los 40.

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