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Aumento de peso durante la menopausia: ¿qué hay que cambiar?
Haces ejercicio. Cuidas lo que comes. Tus hábitos no han cambiado drásticamente.
Y, sin embargo, tu cuerpo sí lo ha hecho.
Para muchas mujeres, aumento de peso durante la menopausia Esto puede resultar especialmente frustrante, ya que las estrategias que funcionaron durante años parecen ya no dar los mismos resultados.
Esa sensación de confusión es el eje central de la historia de Anngie Jenkins.
En este episodio de Menopausia: un placer conocerte Izadora Guimarães habla con Anngie, nutricionista titulada y fundadora de Gen X Post Menopause Solutions, sobre el aumento de peso, la nutrición, la salud metabólica y los años que pasó intentando comprender qué le estaba pasando a su cuerpo.
Para Angie, encontrar respuestas acabó cambiando mucho más que su propia salud. Eso la llevó al trabajo que desempeña hoy en día.
Siete años de confusión durante la menopausia
Echando la vista atrás, Angie cree que los cambios comenzaron hace aproximadamente una década.
Hacía ejercicio con un entrenador, prestaba atención a la alimentación y seguía una dieta vegana. Sin embargo, su cuerpo empezó a reaccionar de forma diferente.
Cuenta que, durante aproximadamente siete años, vivió en lo que ella denomina un “estado de confusión”.”
Sabía que algo estaba cambiando, pero le costaba encontrar información que le permitiera atar cabos.
Lo que hacía que le resultara aún más difícil darse cuenta de lo que le pasaba era que no presentaba algunos de los síntomas de la menopausia que esperaba.
No tuve sofocos.
No tenía problemas para conciliar el sueño.
En cambio, dos síntomas marcaron su experiencia: fatiga debilitante y aumento rápido de peso.
Aunque descansaba lo suficiente, Angie dice que se sentía agotada. Al mismo tiempo, su peso iba aumentando a pesar de seguir haciendo ejercicio y alimentándose como antes.
Al final, decidió que algo tenía que cambiar.
Cuando se gana peso durante la menopausia a pesar de “hacerlo todo bien”
Una de las partes con las que más nos identificamos de la historia de Anngie es la pregunta que no dejaba de hacerse:
¿Por qué ocurre esto si lo estoy haciendo todo bien?
Esa pregunta la llevó, en última instancia, a acudir a un nutricionista.
En lugar de abandonar de inmediato sus hábitos alimenticios, Angie empezó a probar diferentes cambios mientras observaba cómo respondía su cuerpo.
Poco a poco, empezó a ver resultados.
Es importante destacar que se trata de la experiencia personal de Anngie, no de una recomendación dietética universal para la menopausia. Su historia ilustra algo más amplio: los cambios que se producen en la mediana edad pueden obligar a las mujeres a replantearse estrategias que antes les funcionaban.
Modificar su dieta vegana sin renunciar a ella
Angie ya era vegana antes de que comenzara su proceso de menopausia y quería seguir siéndolo.
Eso supuso un reto adicional.
Varias fuentes habituales de proteínas no eran una opción para ella debido a sus preferencias alimentarias y a sus alergias. No consume alimentos como el tofu, el tempeh o el seitán, y es alérgica a los frutos secos.
En lugar de abandonar el veganismo, modificó la composición de su dieta.
Trabajar con su nutricionista ayudó a Anngie a descubrir enfoques que no había probado antes. Con el tiempo, fue adaptando esas ideas a sus propias preferencias y necesidades.
El proceso consistió más bien en un proceso de prueba y error que en un cambio drástico en la alimentación.
Anngie ha adelgazado 55 libras
Durante la entrevista, Anngie cuenta que, al final, perdió 55 libras.
Su cuerpo cambió considerablemente durante el proceso. Ella cuenta que pasó de la talla 16 a la 4.
Sin embargo, la cifra que marca la báscula no es lo más importante de su historia.
Anngie afirma que no se limitó a volver a la forma de alimentarse que tenía antes de la menopausia. En cambio, convirtió los cambios que había introducido en hábitos duraderos.
Para ella, la lección fue que aquello no podía ser una dieta temporal tras la cual volver a las viejas costumbres.
Se convirtió en un estilo de vida.
La grasa abdominal y los cambios corporales durante la menopausia
El peso no fue el único cambio físico que Anngie notó.
Describe una hinchazón considerable y un aumento de peso abdominal durante este periodo. En la entrevista, recuerda haber tenido la sensación de que su barriga parecía la de una embarazada de varios meses.
Los cambios que notó en sus pechos también le hicieron sospechar que las hormonas tenían algo que ver con lo que le estaba pasando al cuerpo.
Estas experiencias la llevaron finalmente a buscar más información, en lugar de limitarse a aceptar los cambios sin comprenderlos.
Esa distinción es importante.
Los cambios corporales que se producen durante la mediana edad pueden deberse a múltiples factores. Por lo tanto, la experiencia personal de Anngie no debe interpretarse como un diagnóstico para todas las mujeres que experimentan un aumento de peso.
Por el contrario, pone de manifiesto por qué los cambios inexplicables o significativos merecen atención y, cuando proceda, una evaluación profesional.
De la confusión sobre la menopausia a la educación sobre la salud metabólica
Los siete años de incertidumbre que vivió Anngie acabaron por marcar su trayectoria profesional.
Ya trabajaba en el sector sanitario. Más tarde, obtuvo titulaciones en nutrición y pérdida de peso y combinó esa formación con su trayectoria profesional y su experiencia vital.
En la actualidad, su trabajo se centra especialmente en salud metabólica durante y después de la menopausia.
Lo que la motivó fue muy sencillo: si a ella le había costado tanto encontrar información coherente, probablemente otras mujeres también lo estaban pasando mal.
Y sus síntomas podrían ser totalmente distintos a los de ella.
Aunque los principales síntomas de Anngie eran la fatiga y el aumento de peso, otras mujeres con las que habló describían sofocos, sudores nocturnos, confusión mental y trastornos del sueño.
Esa diversidad de experiencias reforzó uno de los temas centrales de la conversación:
No hay una única forma de vivir la menopausia.
Las proteínas durante la menopausia
Cuando Izadora le pregunta a Angie cuál es la prioridad nutricional que destacaría para las mujeres durante la menopausia, su respuesta es inmediata:
Proteínas.
Anngie explica que las proteínas pasaron a ser una prioridad mucho mayor en su propia dieta a medida que fue aprendiendo más sobre nutrición, musculatura y salud metabólica durante la menopausia.
Como sigue siendo vegana, tuvo que buscar fuentes que se ajustaran a sus restricciones alimentarias.
Una de las soluciones que eligió fue la proteína en polvo de origen vegetal. Además, aumentó la cantidad de verduras y alimentos vegetales en sus comidas.
Una vez más, la rutina de Anngie refleja sus elecciones alimentarias personales, más que una receta válida para todas las mujeres menopáusicas.
La conclusión general es que hay que plantearse si la alimentación satisface adecuadamente las necesidades cambiantes durante la mediana edad.
Nutrición a base de alimentos vegetales tras la menopausia
La experiencia de Anngie resulta especialmente interesante porque no renunció a la alimentación vegetal para alcanzar sus objetivos.
En cambio, lo adaptó.
Antes, las legumbres habían sido una de sus principales fuentes de proteínas. Con el tiempo, modificó el equilibrio de sus comidas e incorporó proteína en polvo de origen vegetal junto con verduras.
Hoy en día, describe los salteados de verduras y las proteínas de origen vegetal como elementos básicos de su dieta diaria.
Además, se permite cierta flexibilidad en los días festivos, para luego volver a sus hábitos habituales.
Ese enfoque refleja otro tema recurrente a lo largo de la conversación: La constancia es más importante que la perfección momentánea.
Sigue sin haber suficiente información sobre la menopausia
La conversación acaba yendo más allá de la nutrición para adentrarse en un problema mucho más amplio: la educación.
Anngie recuerda que buscaba respuestas y solo encontraba información en fragmentos inconexos.
Incluso hoy en día, ella cree que Estados Unidos aún tiene mucho camino por recorrer en lo que respecta a la sensibilización sobre la menopausia, el apoyo sanitario y la comprensión en el ámbito laboral.
Durante generaciones, en muchas familias no se hablaba abiertamente de la menopausia.
Las madres, las abuelas y las tías a menudo no explicaban cómo podría ser esa transición.
Como consecuencia, muchas mujeres llegan a la perimenopausia sin saber qué les espera.
Tanto Izadora como Anngie consideran que la generación actual forma parte del cambio de esa tendencia.
El proceso de la menopausia es diferente para cada mujer
La conversación también aborda la terapia hormonal y los enfoques no hormonales.
Anngie explica que su propia estrategia consiste en no seguir una terapia hormonal sustitutiva, pero no presenta esa opción como la solución para todas las mujeres.
En cambio, hace hincapié en la elección individual.
Las mujeres pueden vivir la menopausia de forma diferente y tomar decisiones distintas sobre cómo tratar sus síntomas.
Ese principio es fundamental.
Una historia de éxito personal puede aportar una perspectiva y plantear cuestiones que hay que tener en cuenta, pero no debe convertirse en un protocolo de tratamiento universal.
Preparando a la próxima generación
Uno de los aspectos más esperanzadores de la conversación es la idea de que las generaciones más jóvenes puedan afrontar la menopausia mejor preparadas.
Las mujeres hablan de la menopausia con mayor franqueza.
Cada vez es más fácil encontrar información.
Las conversaciones sobre la asistencia sanitaria están cambiando.
No obstante, el progreso depende de que se siga educando a las mujeres antes de que aparezcan los síntomas, y no solo después de que hayan pasado años intentando comprender lo que les está pasando.
Anngie cree que las mujeres que ya han pasado por esa confusión tienen la oportunidad de facilitar la transición a las que vendrán después.
El consejo de Anngie: la educación es lo primero
Al final de la entrevista, Izadora le pregunta a Anngie qué le diría a una mujer que en estos momentos se enfrenta a las mismas dificultades que ella misma vivió en su día.
Su respuesta es sorprendentemente sencilla:
La educación es lo primero.
Anngie cree que, cuando las mujeres comprenden mejor la menopausia y su propio cuerpo, pueden plantear preguntas más acertadas y tomar decisiones más fundamentadas sobre su salud.
La información no impone un tratamiento, una dieta o un estilo de vida concretos.
En cambio, ofrece a las mujeres una base más sólida para hablar de sus necesidades individuales con los profesionales adecuados y decidir qué es lo que mejor les conviene.
Y quizá esa sea la mayor lección que se puede extraer de los siete años que Anngie ha dedicado a buscar respuestas.
La menopausia no sigue un patrón único para todas las mujeres.
Pero las mujeres no deberían tener que enfrentarse a ello sin ningún tipo de guía.
Mira la conversación completa
No te pierdas la entrevista completa de Izadora Guimarães con Anngie Jenkins sobre el aumento de peso durante la menopausia, la nutrición, la salud metabólica, la alimentación a base de plantas y por qué es importante la educación.
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